Para poder reducir el uso de energía para la calefacción
o aire acondicionado, debe tener en cuenta:
• Un aislamiento
en ventanas y paredes exteriores.
• Sellar las fugas de aire y evitar corrientes.
• Sistema de calefacción adecuado a su vivienda y necesidades.
• Un correcto mantenimiento de la instalación.
• Regular y ajustar la temperatura del termostato.
Usted puede reducir
su uso de energía y reducir las emisiones ambientales desde un 20%
a un 50%.
Las necesidades de calor en una vivienda no son regulares, por ello es importante
disponer de un sistema de regulación que adapte las temperaturas
de la vivienda a nuestras necesidades. Según la legislación
vigente (Reglamento de Instalaciones Técnicas -RITE) exige que las
instalaciones individuales cuenten con un termostato y que las instalaciones
colectivas tengan un sistema de regulación para el control de la
temperatura.
Para los sistemas de caldera y radiadores de agua caliente, un procedimiento
sencillo para mantener la temperatura deseada en cada una de las habitaciones
consiste en la instalación de válvulas termostáticas
sobre los propios radiadores. Estas válvulas abren o cierran el paso
de agua caliente al radiador en función de la temperatura deseada
en la habitación de la casa en el que está instalado ese radiador
y necesidad de calor en cada momento.
En los casos en que la vivienda está desocupada un número
de horas elevado, debido a horarios de trabajo, fines de semana, vacaciones,
etc…, es interesante considerar la utilización de un cronotermostato
o termostato programable, en el que se pueden fijar diferentes franjas horarias
y temperatura que se desea en esos momentos.
Una temperatura
de 20 ºC es suficiente para mantener el confort en una vivienda, superar
esta temperatura supone un consumo exponencial de combustible. En los dormitorios
se puede rebajar la temperatura entre 3 y 5 ºC.
Apague o baje la temperatura de la calefacción por la noche y por
la mañana no la encienda hasta después de haber ventilado
la casa y haber cerrado las ventanas.
Las calderas deben someterse a revisiones periódicas por personal
cualificado. Un mantenimiento adecuado le ahorrará hasta un 15% de
energía. Una caldera sucia tiene dificultades para la combustión
y, por tanto, consume más.
No cubra ni coloque ningún objeto al lado de los radiadores. Dificulta
la correcta difusión del aire caliente.
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(Usuarios gas natural o propano
canalizado).
El montaje o modificación de la instalación para gas, debe
ser realizada y certificada por una empresa instaladora legalmente autorizada,
que cumpla con los requisitos de la O.M. 510 de 17/12/1985.
Así mismo le recordamos que es necesario y obligatorio que disponga
el certificado de revisión periódica (cada cinco años),
y que debe ser realizado por la empresa suministradora de gas.
Dicha instalación deberá estar en perfecto estado, al igual
que los aparatos conectados, la propiedad del inmueble o quien represente
a la misma, será responsable de la instalación, siendo responsable
de su mantenimiento.
La puesta en marcha de los aparatos conectados deberá llevarse a
cabo de acuerdo con las instrucciones del fabricante y por el personal autorizado
por este, reflejando en el Certificado de Instalación el hecho.